CÓMO HACER UNA OPILLA ESPONJONSA, JUGOSA Y SUPER FÁCIL EN TAN SÓLO 40 MINUTOS

Abr, 2020

Hacer una opilla súper esponjosa y jugosa es mucho más fácil de lo que crees y desde luego nada tiene que ver con añadir enormes cantidades de levadura a la masa para conseguir que se infle de forma desorbitada.

Muchas veces las cosas más sencillas son las más efectivas, por eso vamos a tomar como base de esta preparación de opilla la receta del clásico, conocido y riquísimo bizcocho de yogur.

Usar como base la receta del bizcocho de yogur te ayudará en la tarea porque las medidas de todos los ingredientes van a depender precisamente del recipiente del yogur, es decir, no necesitarás tener a mano un medidor para ir pesando exactamente la cantidad de harina o el azúcar. Vamos a la receta:

Ingredientes

3 huevos

1 yogur (usaremos el envase del yogur como medida para el resto de ingredientes)

1/2 medida de aceite de oliva

2 medidas de azúcar ( 1 medida si vas a usar stevia o sacarina)

2 medidas de harina

1 medida de almendra molida

Un sobre de levadura química

Una pizca de sal

Ingredientes para la glasa (decorativa)

Azúcar glace

Agua

Elaboración de la masa

- Primero bate bien los huevos. Del batido de los huevos depende directamente la esponjosidad del bizcocho, por lo que te recomendamos usar unas varillas eléctricas. Si no tienes este tipo de electrodomésticos no hay problema, usa unas varillas manuales y a dale caña a la muñeca.

- Una vez hayas batido los huevos incorpora las 2 medidas de azúcar. Si vas a usar stevia, sacarina u otro tipo de endulzarte, te recomendamos usar una medida del envase del yogur. Mezcla bien hasta obtener una pasta homogénea.

- Añade ahora la media medida de aceite de oliva. Vuelve a mezclar enérgicamente.

- Ahora es el turno de agregar el yogur. Es mejor que lo hayas removido previamente, de esa forma se integrará más rápidamente en la mezcla.

- Por último añade a la mezcla el sobre de levadura junto con las 2 medidas de harina y la medida de almendra. Ahora agrega a la mezcla una pizca de sal. Aunque no te lo creas, la sal ayuda a realzar el sabor del bizcocho.

Un consejo: Una vez hayas conseguido una mezcla homogénea lo mejor es que la dejes reposar unas cuantas horas. Lo ideal sería que reposara en el frigo unas 24 horas, pero si no te sobra tiempo puedes hornearla directamente.

El horneado

¡Al horno con la mezcla! En 30-40 minutos a una potencia de unos 180ºC tendrás listo el bizcocho. Un consejo: para asegurarte de que la masa está correctamente cocinada pincha suavemente con la punta de un cuchillo el interior del bizcocho. Si el cuchillo sale limpio significará que está cocinado. Si, por el contrario, la punta sale algo manchada, tendrás que dejar el bizcocho unos minutos más en el horno.

La decoración

Antes de decorar asegúrate bien de que el bizcocho esté frío.

La glasa, o royal icing, es la mezcla de agua y azúcar que se suele utilizar para decorar, aportar textura o dar un toque de sabor a todo tipo de dulces y pasteles. Las medidas que usamos son aproximadamente dos partes de azúcar por una de agua. Por ejemplo: en 200 gramos de azúcar añadimos 100-125 de agua. En el caso de la opilla no necesitarás preparar mucha cantidad.

- “Pinta” el bizcocho con caramelo líquido o con una mermelada de frutas, de esa forma los confetis de colores que vas a espolvorear quedarán bien pegados. A continuación ve situando los huevos de chocolate, los caramelos, los lacasitos y demás elementos decorativos de la opilla. Una vez los tengas bien distribuidos decora con la glasa que habrás preparado previamente. Y voilá ¡Opilla lista!!

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